sábado, 21 de octubre de 2017

María Victoria Atencia (1931 )

Baño


Comienza a serme infiel
la piel de la garganta;
pero ahora que se pierden tras de mí las orillas,
tómame una vez más, mi desdeñoso amante,
mientras las algas ponen
un collar en mi cuello.


("a media voz")

viernes, 20 de octubre de 2017

Alejandro Drewes (1963 )

After hours



Nunca olvides a esa pálida
muchacha entre los andenes
de una estación de provincia
un amanecer en bancarrota.
Pues todo fruto se alza y perece,
y no es rosa nunca la rosa
por mano. Así el fruto más oscuro
del tiempo como un astro gravita
en su hora y en torno la hierba
de penumbra celeste lo envuelve
de a poco. Nunca olvides el viaje,
las palabras, el rodar del último
tren que se aleja: él sabe bien

que nada te llevará mucho más lejos.


("el poeta ocasional")


Quaestio

Pues ni en los mejores poemas
puedes salvarte del mundo
.
Hacia la unánime noche
del sueño corren los lobos
.
Bastardos hijos del rey
de la sombra en tus oídos
.
Opreso en un laberinto
brama tu hermano de Creta
.
Y ante lo incierto del alba
ese temblor en los huesos
.
Ni te salva ya la luz
por las colinas del Este
.
Ni de los mejores poemas
esa recóndita música


(muro fb daniel montoly)

jueves, 19 de octubre de 2017

César Cantoni (1951 )

Gente de letras


Sálvame, Señor, de los poetas,
de los críticos literarios,
de los académicos de la lengua,
de los profesores de Lengua y Literatura,
de los ilustres literatos,
de los escribidores...
Y, sobre todo, de mí mismo,

sálvame, Señor.


("rua das pretas")

miércoles, 18 de octubre de 2017

Amaranta Caballero (1973 )

I


Hay un hombre al que le gustan
los poemas chiquitos
como los pezones de algunas mujeres.

El hombre se reinventa a sí mismo
contándose una historia cada vez
mientras el cuerpo le tiembla un poco
bañado de constelaciones.

Nunca se desorienta
por eso ve claramente desde su sitio
un Sol que se oculta a sus espaldas.


("alforja, revista de poesía", no.xx, primavera 2002)

martes, 17 de octubre de 2017

Luis Alberto Arellano (1976/2016))

Suite Bollard

I
Celebra los idus de marzo
no temas el puñal en tu costad
que la victoria es siempre una pequeña venganza
la muerte secreta libra al niño de su padre
solitario aprendo mi piel en jirones escritos
vivo al tiempo de los dragones
y se inmola mi santa santa
qué más da este precipicio o aquel otro
si la lluvia es sólo agua
el berrinche eterno de un corcel gracioso
la figura soñadora de una gacela desnuda
tirada en la cocina de mis entretelas
agua y sólo lluvia
el filo de las navidades sentada en la porción más recóndita de mis almenas
y gira la bola amarilla con un corcel verde
y gira la mano alrededor de tu cintura
entregada a los meandros de tus pechos
y el fino estilete de tus pezones surcando el espacio más íntimo
agua y sólo agua
las mentiras de una putidoncella acariciable
la revuelta de mis sentidos más lejanos
el absoluto mirar de una bola amarilla con un corcel verde.


("alforja, revista de poesía", no. xx, primavera 2002)


No mire a sus espaldas/ no hay nadie
No camine a sus espaldas/ no hay nadie
No entienda las voces a sus espaldas/ no hay nadie
No finja conocer el barrio a sus espaldas/ es de Nadie
No mire de frente a los hombres a sus espaldas/ se llaman
Nadie
No esconda sus plumas en el puño cerrado a sus espaldas/ el
muro es de Nadie
No escriba su nombre completo a sus espaldas/ es lectura de
Nadie
No escuche consejos de viajeros a sus espaldas/ es tierra
de Nadie
No pague con billetes en público a sus espaldas/ nada es el
valor de Nadie
No vaya a lugares públicos a sus espaldas/ el festejo es de
Nadie
No se quede en casa sólo a sus espaldas/ lo visitará Nadie
4
No encienda aparatos electrónicos durante el despegue a sus
espaldas/ el vuelo lo pilota Nadie
No recline su asiento antes de que se encienda la luz roja
a sus espaldas/ caemos por culpa de Nadie
No registre su teléfono a sus espaldas/ es trabajo de Nadie
No espere detrás de la puerta a sus espaldas/ la escucha es
para favorecer a Nadie
No intente esto en casa a sus espaldas/ usted vive en casa
de Nadie
No discuta cuando le pidan sus objetos de valor a sus
espaldas/ Todo pertenece a Nadie
No exponga a sus hijos al fuego a sus espaldas/ la materia
es porosa como Nadie
No se deje al alcance de los niños a sus espaldas/ la
precaución es objeto de estudio de Nadie
No conteste el teléfono a cualquiera a sus espaldas/ su
posición en el mapa es saber de Nadie
No camine por calles sin iluminación a sus espaldas/ la
oscuridad es premisa de Nadie
No finja que sabe la respuesta a sus espaldas/ la pregunta
la formula Nadie
5
No negocie con terroristas a sus espaldas/ no tiene permiso
de Nadie


("caja negra. efecto nocturno", pdf)

lunes, 16 de octubre de 2017

Alicia Silva Rey (1950 )

Razas



primero Marguerite D., luego su traductora, Alejandra,
hablaron del palacio
de la soledad: "No les disparen a los fantasmas", dijeron,
"no le disparen al viento" como en una escena de cowboys
en el palacio de la soledad; cómo situar palacios
de soledad en Haití -filibusteros; ejércitos
de Napoleón- víctima de negros africanos
dirigidos por un tal Toussaint Loverture, negro

cómo, en Haití, sin hacienda, mujeres abusadas
y el culto fetichista de las serpientes (ellas y yo
amamos nuestros palacios de soledad); no Puerto Rico,
la más culta de las Antillas, húmeda perla, colonial,
ni Cuba "la más hermosa que jamás ojos vieron"
controladas por la Union sólo
en lo que atañe a su luz,
su espacio material e inmaterial,
su puerto el más vasto de América,
su catedral en la europea Habana
que guarda (ca. 1913) el sepulcro vacío de Colón


("otra iglesia es imposible")

domingo, 15 de octubre de 2017

Salvador Novo (1904/1974 )

Soneto


Escribir por que sí, por ver si acaso
se hace un soneto más que nada valga;
para matar el tiempo, y porque salga
una obligada consonante al paso.

Porque yo fui escritor, y éste es el caso
que era tan flaco como perra galga;
crecióme la papada como nalga,
vasto de carne y de talento  escaso,
¡Qué le vamos a hacer! Ganar dinero
y que la gente nunca se entrometa
en ver si se lo cedes a tu cuero.

Un escritor genial, un gran poeta...
Desde los tiempos del señor Madero,
es tanto como hacerse una puñeta.


("alforja, revista de poesía", no.xx, primavera 2002)